viernes, 13 de septiembre de 2013

Especial Dcode Fest: Reseña de Foals - Holy Fire.


Sin que sirva de precedente, antes de entrar en materia esta vez, me gustaría resaltar que cuando me aventuré en el mundo de la crítica, lo hice pensando en música. Y lo hice sobre todo pensando en grupos como éste. Suelo ser bastante selecto a la hora de consumir cualquier tipo de producto cultural y éste es uno de mis favoritos. Y nada me excitaba más que la idea de acudir a un festival para poder contarle al mundo después lo maravilloso, potente o bonito que suena aquel grupo que debería concer y maravillar a más gente.


Ahora viajamos a 2008. España gana su primera Eurocopa y la escena musical británica volvía a estar de moda merced a la aparición de jóvenes bandas como Klaxons o los que hoy nos ocupan, Foals. Era la época, también, de las nuevas series adolescentes. Esa excitante apología de la adolescencia, las drogas y la decadencia que era Skins, o Misfits. Cuesta reconocer a esos gamberros británicos, que tocaban en fiestas caseras, en su nuevo traje de etiqueta de 2013.

¿Y quienes eran Foals? Tras firmar el EP Hummer en 2007 y inflarse de hype con sus apariciones en Skins, lanzaban su primer largo, Antidotes, un año después, un trabajo desenfrenado, sudoroso y alegre, que empezaba a marcar las que a la postre serían sus mayores señas de identidad: una línea de bajo y una batería potentes sobre las que flotaban unas guitarras que creaban estructuras practicamente techno a base de staccatos. Aparecían, además, acompañadas de instrumentos de viento, algo exclusivo de su primer trabajo.

Eran los Foals de las fiestas caseras.


La llegada de Total Life Forever, en 2010, serviría para dar un giro a esas señas de identidad. Sería un paso al frente basado en la contención. Desde el primer minuto hasta el último, los británicos lucían ese sonido reconocible de manera reposada y reflexionada. Hasta en Pitchfork, nunca muy amigos de las bandas británicas "made in NME", reconocían el esfuerzo de su nuevo trabajo (no sé si estoy loco, pero juraría que hace unos meses la nota que lucía era un 6,9 y no el 7,6 que tiene ahora, ¿revisión?).

Y en ésas estabamos cuando llegó, en Noviembre del pasado año, 'Inhaler', primer single del trabajo que se estrenaría este año, Holy Fire. Y todo saltaba pior los aires. Recuerdo perfectamente la noticia que leía en Indiespot. Con cierto miedo,  referenciaban a grupos como Soundgarden para explicar el repentino sonido contundente del primer single.

Y llegó Febrero y con él, las flores. Y Holy Fire. Pasa que Holy Fire, como Total Live Forever, gana con las escuchas. No es tan directo como lo era Antidotes. Por eso no es tan raro reseñarlo ahora (de verdad que no). Suena por momentos contundente, trotón, contenido y desatado.



Y vuelvo a 'Inhaler'. Con 'Inhaler', segundo tema del LP, pasa un poco como con 'What Remains' en su momento. Foals no había hecho nada parecido hasta ese instante. No hablo de percusiones agresivas y sí, nos podíamos encontrar ritmos infecciosos y trotones antes. Pero no conocíamos hasta ahora un crescendo de Foals sin apoyarse en staccatos. Ni un estallido total, con Philipakkis desgañitándose al grito de "Space". Y eso es 'Inhaler'. Nos enfrentamos a un estribillo en el que Yannis parece liberar toda la rabia que se reservaba en ese grito contenido (“I’m the fury in your head”) que es 'Spanish Sahara'.

De repente, esas señas de identidad parecían desaparecer, destrozarse a cada riff y a cada golpe de baqueta. Pero la identidad quedaba intacta. Es curioso. Curioso y sano.

Como disco, Holy Fire es quizás un compendio de todos sus anteriores trabajos, siempre llevado más allá. Tiene momentos de contención al estilo TLF en la sobresaliente 'Late Night', en 'Moon' o en 'Stepson'; tiene momentos más funky (como se hartaron de repetir antes de estrenar el disco) en 'My Number', un claro guiño a sus primero trabajos, como reconocían en su entrevista a Mondosonoro "nos dimos cuenta de que todavía podemos escribir hits"; y, por supuesto, tiene momentos contundentes como son la ya a estas alturas citadísma 'Inhaler' o la potente 'Providence'. En otros temas como 'Milk & Black Spiders', directamente recogen todo lo anterior y lo sueltan en forma de crescendo en lo que es, probablemente, su tema más completo hasta la fecha ('Spanish Sahara' mediante).


El resultado es un trabajo potente, que atraviesa varios momentos durante sus  49 minutos y que deja un sabor agridulce por un final demasiado "en valle" primero con 'Stepson' y después con 'Moon'. Pero el error no radica directamente en su final, si no más en la selección del tracklist. Leía en Rolling Stone (la compré, soy joven e ingenuo) que Foals aún no habían sida capaz de firmar un disco redondo y, mas allá de lo de acuerdo que se pueda estar con esa afirmación, sí es cierto que Total Life Forever, al menos a título personal, dejaba mayor sensación de "redondez", quizás sea por mi espíritu proclamativo de un LP que pasó demasiado (inmerecidamente) desapercibido.



Y ahora viene cuando la matan. ¿Cómo remato la crítica? ¿Pongo nota? No soy muy simpatizante de calificar un trabajo de esta forma, aunque sí reconozco que es un sistema bastante orientativo. ¿La marco con BNM, a lo Pitchfork? ¿La redondeo con un "Te gustará si te gustan", a lo Jenesaispop?

Difícil. Pero vosotros mismos podréis evaluar todo lo que hoy os he contado, porque Foals estarán en España en las próxima fechas:
- Festival Dcode, 14 de Septiembre. Actuarán a las 21.10 en el escenario Heineken.
- Sala Apolo de Barcelona, 27 de Octubre, con Everything Everything.

Mientras, yo buscaré una forma coqueta de acabar mis críticas.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Dolor y Dinero - Michael Bay no decepciona




Michael Bay siempre ha sido un hombre de mucha repercusión mediática. Sus películas son muy efectistas y están cargadas de superhombres, mujeres que no poseen un intelecto demasiado desarrollado (por no decir que son simplemente estúpidas) y, sobretodo, MUCHAS EXPLOSIONES. Se podría decir que es un director que hace películas muy rentables pero que, a mi modo de ver, hace unas películas de MIERDA.

Es un tipo al que tengo cruzado y que, haga lo que haga, me cuesta soportar. Junto con Roland Emmerich se podría considerar un terrorista del buen gusto cinematográfico (lo de Roland tiene más sentido, ya que se ha cargado unas cuatro veces la casa blanca, aunque también hay que decir a su favor que intentó hacer un cine “más serio” con Anonymous). Sin embargo, con el paso de los años sus trabajos siguen dando millonadas de beneficio y por eso seguimos aguantándolos.

De toda su filmografía la única película que ha conseguido entretenerme medianamente fue ‘Transformers’, pero al ver la secuela (lo que llegué a ver, ya que me quedé dormido a la hora) volví a perder la esperanza. Aún así, soy un hombre que cree en las quintas oportunidades y la premisa de Dolor Y Dinero que parecía un poco más seria me hizo caer en las garras de amante de la testosterona.

Dolor y Dinero cuenta como tres culturistas (Mark Wahlberg, Dwayne “The Rock” Johnson y Anthont Mackie) planean el secuestro de un empresario para hacerse con sus bienes. En el transcurso de la operación creen que han matado a su víctima, pero no es así. Una vez recuperado, el empresario contrata a un detective privado (Ed Harris) para que localice a sus captores con el propósito de vengarse de ellos.

Con esta premisa basada en una historia real, podíamos intuir que estábamos ante un título más serio de lo que el señor Bay nos suele ofrecer en sus películas. Sin embargo, lo que podría haberse convertido en un thriller se transforma en una comedia de acción que no se toma nada en serio. Esta decisión que a priori podía resultar errónea se convierte en el principal acierto de la película.

El enfoque cómico/absurdo gana enteros gracias a la estupidez de sus personajes principales, comandados por un buen Mark Walhberg que se encuentra en su salsa y  un “The Rock” que interpreta bastante bien al personaje más interesante y gracioso de la película. Hasta aquí, parecía que todo iba sobre ruedas, pero como siempre con Bay, algo falla.

Tras una media hora más o menos entretenida, el film comienza a hacerse pesado y a cansar al espectador. La fuerza inicial con la que había empezado la historia empieza a diluirse y perderse en la narrativa en el momento que la película se empieza a tomar en serio. Por otro lado, la estética de videoclip que inunda todo el metraje termina por ser cansino y aburriendo.

No es todo malo en Dolor y Dinero, tiene momentos de lucidez como la secuencia en la que el grupo intenta hacer negocios con el magnate del porno, o algunos momentos cómicos que me hicieron soltar alguna que otra carcajada dada la estupidez supina de los personajes. Sin embargo, la duración de la película se hace excesiva y termina cansando.

En resumidas cuentas, Dolor y Dinero tiene un comienzo prometedor presentando la vida de los personajes pero que, a medida que van pasando los minutos y que el relato ahonda más en la historia central, el relato va perdiendo paulatinamente la gracias hasta hacerse soporífera.

Michael Bay se aleja un poco más de la acción sin sentido y acierta a medias. Aún así se nota quién está tras las cámaras ya que las señas de identidad de Bay están a lo largo de la película, ya que es efectista y la estética domina ante el argumento. Estoy seguro de que los amantes de la testosterona estarán encantados con la película, pero para los demás resultará simplemente aburrida.


viernes, 6 de septiembre de 2013

Cruce de Caminos: demasiados cruces para una misma película



El actor Ryan Gosling vuelve a la gran pantalla para co-protagonizar "Cruce de caminos" junto a otros como Bradley Cooper y Eva Mendes. Un reparto bastante amplio acorde al número de historias que se suceden en esta película llamada "Cruce de caminos". En ella podemos contar que se suceden tres historias: la historia del motorista de circo Luke "el guapo" interpretado por Gosling, la historia de un policía interpretado por Bradley Cooper y la historia que mantienen el hijo de Gosling y el de Cooper interpretados por Dane Dehaan y Emory Cohen.




Todos los papeles me parecen muy bien interpretados por sus respectivos actores, pero, me gustaría destacar el papel interpretado por Bradley Cooper, ese actor al que estamos acostumbrados a verle más de resaca que sobrio y que nos ayudó (o por lo menos intentó) a ver el lado bueno de las cosas. Cooper interpreta a un policía convertido en héroe por un acto de valor que realiza durante la película  acaba convirtiendose en su propia condena. La película con esta historia demuestra que no todos los hechos heroicos son bien recompensados y menos a este policía que acaba alejandose del mundo del cuerpo del policía para convertirse en político. Desde mi punto de vista personal, y creo que el de muchos otros críticos que ya se han pronunciado, estamos antes la mejor interpretación de Cooper, ya que, como ha confesado el propio actor este ha sido su papel más difícil por la complejidad de interpretar a un policía que acaba siendo reemplazado por la sociedad y por sus propios compañeros de trabajo.


Eva Mendes, su actuación no es muy destacable salvo por el grado de fealdad con el que consiguen convertirla a pesar de ser una de las mujeres más sexys del mundo.

Lo de Ryan Gosling ya es de otro planeta, su actuación te deja eclipsada con cada movimiento que hace y con cada palabra que sale de su boca. La historia y el personaje que interpreta son increíbles haciendo que mis dudas sobre la falta de un premio por sus actuaciones se hagan cada vez más grandes porque creo que hay peores actores que tienen una estatuilla de los Oscars en sus manos y Ryan aún no la tiene. Ryan interpreta a Luke "el guapo" un hombre bastante guapo (como Ryan) que vive de su moto, trabaja como exhibicionista de motos en un circo ambulante que le tienen viviendo como un nómada de allí para allá. Luke vivirá una relación de amor tormentosa junto al personaje de Eva Mendes de la que nacerá un pequeño niño rubio y blanco que hacen dudar si la madre de la criatura es el personaje de Eva u otro.



No solo hay dos historias en esta película, si no que existe una tercera, en la que los hijos de Gosling y Cooper se hacen amigos y acaban convirtiéndose finalmente en enemigos tras las circunstancias ocurridas años atrás.


En definitiva, la película fue bastante entretenida, pero, el exceso de historias y la falta de tiempo de la de Luke "El guapo" hacen que la película pierda calidad y si se hubiera mantenido la historia de Gosling durante toda la película hubiera sido más aclamada. A pesar de ello, recomiendo que vean esta película por la bonita forma de grabación y las excelentes actuaciones de Gosling y Cooper.



martes, 3 de septiembre de 2013

Crítica Avenged Sevenfold - Hail To The King



Avenged Sevenfold siempre ha sido un grupo que me ha gustado y disgustado a partes iguales. Parece difícil, pero es así. Y ya no es por su música, que en líneas generales me agrada, sino por esa estética bastante orientada a traer a una mayor cantidad de público, y ya sea dicho de paso, sobre todo a una gran parte de féminas. Cualquiera que haya ido a uno de sus conciertos sabe de lo que hablo.

Sin embargo, algo que siempre me ha gustado de A7X es que cada disco tiene un sonido diferente y el grupo poco a poco ha ido evolucionando en busca de su estilo ideal. Esa progresión ha ido desde el metalcore melódico de sus dos primeros trabajos Sounding The Seventh Trumpet y Waken The Fallen hasta un metal más alternativo (y más comercial) que se hizo patente en el City Of Evil y se consolidó en Nightmare.

Ahora, tocaba esperar qué rumbo iba a tomar el grupo comandado por M. Shadows y si la incorporación de Arin Ilejay en sustitución del difunto The Rev iba a dar la consistencia necesaria a la banda (recordemos que el encargado de grabar las canciones de Nightmare que Rev no pudo grabar fue el sempiterno Mike Portnoy), más aún cuando el adelanto del disco no había gustado a todos por igual.

Pues bien, Hail To The King es el vivo reflejo de que Avenged Sevenfold sigue evolucionando y aunque se queda en el metal, ha preferido distanciarse un poco de lo que habíamos visto en el City Of Evil y el disco homónimo (el más flojo de todos para un servidor) y ha optado por un acercamiento mucho más clásico, rítmico y heavy en algunos de sus temas.

El disco comienza con ‘Sheperd Of Fire’, siendo un claro ejemplo de que esta banda no tiene ningún miedo a evolucionar. Batería muy marcada, gran presencia de bajo y un ritmo que hace imposible que te quedes quieto. Empezaba bien fuerte la cosa.

Continuamos con el corte que da nombre al disco y el adelanto que nos había llegado semanas atrás.  Con un riff inicial que se te incrusta en la cabeza para quedarse  ahí, ‘Hail To The King’ sigue la línea de la canción anterior y aunque es más melódica, la importancia de la batería y el bajo sigue predominando.

‘Doing Time’ es un tema rápido y con mucha energía que aunque suena a metal es imposible que en parte no recuerde un poco a ese hard rock que hizo que Guns & Roses conquistasen el mundo a principios de los 90. Eso sí, con el toque especial que le da A7X, estamos ante la canción más corta del CD.

El cambio llega con ‘This Means War’, que recuerda a los mejores momentos del Nightmare con un riff implacable y punteos a lo largo de toda la canción. Una unión casi perfecta de  contundencia y guitarras melódicas.

‘Requiem’ comienza con unos coros y se convierte en un tema potente pero con un tono bastante sombrío que envuelve de principio a fin la canción.

Sin embargo, no todo es contundencia en este disco y los de California no se olvidan de las fans e incluyen ‘Crimson Day’, una concesión ante tanta contundencia que está orientada a el público menos acostumbrado a un sonido duro. Sinceramente el tema no me termina de convencer y pienso que está metido con calzador para que a los fans menos metaleros no les disguste el disco.

Con ‘Heretic’ llegamos al que podríamos considerar el tema del disco, ya que aúna  esa contundencia clara de una batería y bajo bestiales que habíamos visto en los dos primeros cortes del disco con el sonido tan melódico que ha llevado a la fama a este grupo. Estrofas con el único apoyo de bajo y batería, guitarras duales y partes acústicas hacen de ‘Heretic’ uno de los temas más completos del disco.

‘Coming Home’ es una canción que va in crescendo hasta culminar como un tema rápido y frenético en el que el recuerdo de City Of Evil se hace más que patente. Buen tema pero tampoco es el que más destaca en el disco.

Una batería acompañada de secciones de viento nos adentra en ‘Planets’, la que podríamos decir que posiblemente sea la canción más dura de todo el LP. Volviendo al estilo mostrado en ‘Sheperd of You’ y ‘Hail To The King’ el tema desprende una furia contenida que consigue desatarse en un gran solo.

‘Acid Rain’ es el tema que cierra el disco. Es una balada sentimental marcada por la presencia del piano que, a diferencia de ‘Crimson Day’ sí que consigue transmitir algo y que pone un buen broche al disco.

Las sensaciones al terminar Hail To The King son bastante dispares. Es cierto que se nota bastante ese cambio más orientado a un heavy más “clásico” en canciones como ‘Heretic’ o ‘Sheperd of You’, pero al final lo que podía parecer que marcaría la tónica general del disco, se ve ensombrecido por temas que recuerdan perfectamente a lo que habíamos escuchado anteriormente de Avenged Sevenfold.

Sin embargo, esto tampoco es malo ya que el disco en general funciona y salvando ‘Crimson Day’, que es un tema que se podría no haber incluido en el LP, todos los demás cortes son buenas canciones, pero en las que  A7X ha preferido no arriesgar y centrarse en el sonido que le gusta a su público. Es algo normal, pero a un servidor le hubiese gustado más que hubiesen profundizaron en esa contundencia presente en temas como ‘Planets’.

Por otro lado, hay que decir que el trabajo de Arin Ilejay tras la batería es más que notable, sobretodo teniendo en cuenta que en este disco tenemos cortes muy rítmicos y que, si el grupo  no hubiese contado con un batería lo suficientemente solvente, estaríamos hablando de un fracaso total.

En resumidas cuentas, Hail To The King es un muy buen disco que seguramente hará las delicias de los fans de la banda. A mí me hubiese gustado más que hubiesen profundizado más en esa faceta clásica, dejando un poco atrás su sonido tan melódico y probando cosas nuevas, pero a pesar de eso estamos a un buen disco que llega perfectamente al nivel del Nightmare.

Aquí os dejlo el single del disco, para que os hagáis una idea del sonido del álbum



Valoración: 7/10
Mejor Canción: Planets
Puedes Saltarte: Crimson Day

Integrantes de la banda:
- M. Shadows: Voces
- Synyster Gates: Guitarra
- Zacky Vengeance: Guitarra
- Johnny Christ: Bajo
- Arin Ilejay: Batería




Crítica de "Montañas Rusas", lo nuevo de Second



Tras celebrar por todo lo alto la adolescencia cumpliendo los maravillosos 15 años, el grupo murciano Second vuelve con su nuevo álbum: un disco compuesto por 11 canciones en las que vemos a un quinteto más que renovado porque como dicen, hay que adaptarse a las nuevas tendencias. Podría decirse que el lema "renovarse o morir" les viene como anillo al dedo. 

Estoy tan feliz de tener este disco entre mis manos y que tengamos la oportunidad de ser uno de los primeros blogs que puede expresar su opinión sobre este disco que os voy a contar todos los detalles, fotografías incluidas. 

Desde la portada ya podemos imaginarnos lo que nos vamos a encontrar en este nuevo disco: un viaje a un lugar lejano, totalmente distinto a lo que estamos acostumbrados en la Tierra. Su tipografía recuerda a los antiguos juegos de arcade en los que matábamos marcianitos y es que estos "murcianitos" han viajado muy lejos para realizar este disco, nada más ni nada menos que hasta Los Ángeles donde han grabado el disco junto al productor Sebastian Krys compartido junto a otros grupos españoles como los granadinos Lori Meyers.



Comenzamos el viaje con los primeros instantes del disco donde nos teletransportamos imaginariamente a "2502" el primer tema de presentación que abre el disco. Una canción que habla del amor en un mundo mejor. En mi opinión este es el mejor tema del disco en el que se mezclan el estilo al que nos tienen acostumbrados con una música marchosa que hace que movamos el esqueleto. 

Tras este tema otros como "Las Serpientes", "Caramelos envenenados" o "Lobotomizados" continúan con el viaje hacia otro planeta en el que consiguen evadirnos de nuestros problemas por unos minutos.


El disco, titulado "Montaña Rusa", elude a su vida, afirman que ellos viven en una montaña rusa en la que un día estás arriba y otro abajo, un día tocas en un estadio de fútbol y al siguiente en un bar con solo 30 personas y es que, aún que no lo parezca, la vida de cantante es así.
 

Este cambio radical en el concepto musical de Second, se sustenta en la falta de adornos, tanto en la instrumentación del mismo como en la voz a los que han añadido pequeñas dosis de sonidos futuristas. Este cambio, en mi opinión, me parece bastante bueno para el grupo, cambiar el rumbo en su música va a ser muy positivo para ellos, a mi me gustan mucho más que antes y seguro que los escucharéis en muchas de las pistas de baile de música indie tales como el templo del indie en Madrid "Independance".

En definitiva un grupo renovado que le ha venido bien este cambio y al que recomiendo que escuchéis tanto este disco como temas de sus otros álbumes como  "Rincón exquisito", "Demasiado Soñadores", "Rodamos" o "Muérdeme".


jueves, 29 de agosto de 2013

Muertos vivientes: crítica de "In The Flesh" y "Les Revenants".


No seré yo quien repita aquello de “parece que los zombies están de moda”. Ya queda patente con la pendiente por estrenar cuarta temporada de The Walking Dead o con el millonario estreno Guerra Mundial Z. Sí me gustaría recalcar la parece que reciente tendencia u obsesión por el apocalipsis y el fin del mundo tal y como lo conocemos, como si se tratara del reflejo de un deseo generalizado a que el actual mundo, el actual modelo socioeconómico, considerado desgastado, llegue a su fin. Se me entienda: no digo que todo esto de reflejar una suerte de apocalipsis o de lo que podría ser el fin del mundo según X director sea algo nuevo, pero sí parece algo demasiado recurrente de un tiempo corto a esta parte. Repetitivo, diría.

Y todo esto viene a que hoy presento dos series estrenadas esta temporada con la temática living dead como centro de algo más. Ninguna de las dos es una producción zombie habitual, en la que se presentan a los muertos vivientes como un pretexto para repasar lo horribles que somos los humanos y todos los errores que hemos cometido, para hacer una purga de nuestros pecados como si de un pasaje de la Biblia se tratara, que es como venía representándose el género en producciones como la saga 28 Días/Semanas Después, El Amanecer de los Muertos Vivientes o la propia The Walking Dead (por hacer un repaso de lo más reciente).

Les Revenants e In The Flesh tratan de una manera se entiende que emocionalmente realista (o que al menos eso intenta), ese eterno anhelo humano que es la vuelta de los muertos a la vida. Y con todo ello arrastran una serie de dramas y tragedias.

Les Renevants.


Es una producción de Canal Plus Francia estrenada el pasado Noviembre. La serie se centra en un pequeño pueblo francés en las montañas en el que, de repente, un día cualquiera, gente de diferentes edades aparecen, desorientados, intentando volver a las que recuerdan como sus casas (sin saber que podrían ser perfectamente los protagonistas de Los Otros).

Sí, la premisa no es otra que un pueblo en el que, de un día a otro, todos sus muertos vuelven a la vida e intentan retomar sus vidas donde las dejaron, sin ser conscientes de todo lo que su muerte supuso y todo lo que cambió después. Y ése es el núcleo central de la serie. Todo lo que cambia una vida cuando alguien "se va".


Lo mejor que tiene Les Revenants, su principal activo, es su casi poético comienzo. Un primer episodio realmente majestuoso, en el que consigue, por momentos, transmitir cómo sería recuperar a alguien de donde nunca nadie se ha recuperado (o cómo alcanza la mente a imaginar). Diría que es hasta bello. Muy bien narrado, preparado y ejecutado.

La serie, además, se sostiene sobre un protagonismo compartido por varios de los personajes y familias del pueblo. Cada capítulo lleva el nombre de uno de ellos e intenta explicar su historia antes de morir, y la historia de todos los que le rodean después de haber muerto.

Como serie, Les Revenants introduce una historia medianamente innovadora dentro de la ficción y del mundo de los no-muertos de una manera pausada, contenida y elegante. A todo lo envuelve una atmósfera gris, y verde, acompañada de pasajes sonoros interpretados magistralmente por los escoceses Mogwai, una de las referencias más importantes en el post-rock. Mientras, la acción transcurre lenta, aunque en ningún momento dejan de pasar cosas. Por momentos, ese gris hace recordar a otras series como The Killing.


Vale, sí, la evolución de la serie, a medida que los episodios avanzan, deja bastante que desear en cuanto a que da peso a algunos personajes que no resultan nada atractivos y se lo quita a otros que podrían dar mucho más juego. Y vale, sí, el final también está cogido por pinzas. Por muchas pinzas. Aunque lo cierto es que queda todo tan abierto que, a día de hoy, no es fácil imaginar por qué camino optarán para resolver las muchas interrogantes que la serie deja en el octavo capítulo. Pero todo lo demás hace de esta serie un plato apetecible, sobre todo para morros finos.

 

En definitiva, nos encontramos ante un comienzo impresionante que termina convirtiéndose en un “lo que pudo ser y no fue”. No obstante, tiene la suficiente trama y atmósfera atrayente para enganchar durante los 8 episodios que dura su primera temporada.

In The Flesh.


Producción de BBC Three, cadena inglesa de la BBC, que se estrenó en Marzo de este año. Enfoca un post-apocalipsis zombie desde otro prisma. La "población viva" consigue sobrevivir y, se entiende que tiempo después, se intenta reinsertar a los zombies con el resto de la sociedad, gracias a una especie de tratamiento antídoto. El protagonista, Kieren Walker (Luke Newberry), sin embargo, tiene la mala suerte de que, el que fue su pueblo, Roarton, durante la "guerra zombie", fue muy castigado, y tuvieron que ser los propios vecinos los que se vieron obligados a luchar contra los "Parcialmente Muertos". Como consecuencia de ello, el pueblo se ha convertido en un montón de gente muy intolerante con esa nueva idea de reinserción.


In the Flesh es un dramón en toda regla. Coquetea con varios elementos clásicos del drama como las mentes autodestructivas, el suicidio o la marginación. A parte, deja un importante poso de pseudo-racismo, religión e intolerancia, en forma de crítica. El pueblo de Roarton se niega a dar cobijo de nuevo a esa gente que antes intentaba devorar su cerebro. Se cierran en torno a esa idea y se cobijan en tradiciones como la propia iglesia para legitimarse entre ellos. Hay, incluso, coqueteos con las drogas por parte de los "enfermos del Síndrome del Parcialmente Muerto", por miedo al rechazo. Se crea todo un pequeño universo paralelo en torno al "¿y si...?".

¿Y si de verdad un día los muertos renacen, sin ser ellos mismos? ¿Y si ganamos al apocalipsis? ¿Y si, además, recuperamos a la gente de la tumba?

¿Pegas? La principal, la duración. Con tan solo tres episodios, la serie se antoja corta y, cuando alcanza las cotas de drama más emocionantes, llega a un final algo (bastante) precipitado. Habrá segunda temporada y no es de extrañar. La trama se hubiera podido resolver en un sola temporada de 6-8 capítulios. No obstante, hay una buena fotografía, ambientación y guión, a la altura de toda esa brillantez a la que los ingleses nos tienen acostumbrados.


La historia es densa y la ambientación también la acompaña. Es lenta, pero no hay un gris predominante, en contraposición a Les Revenants. In the flesh tiene más color y un guión puede que algo más brillante. La producción francesa, sin embargo, tiene atmósfera y todo mejor calculado. Digamos que lo que le puede faltar a una, le sobra a la otra.

Críticas Cruzadas: 'Elysium' - El Bluf del verano




Unos pocos días atrás estaba yo hablando con mi amigo y compañero, Mr de Jarl sobre la diversidad de opiniones. Llegamos a la conclusión de que debíamos hacer una “sección” en la que cada uno viese o escuchase una película o disco y escribiese una crítica con su opinión sobre ello, con el fin de intentar abarcar la mayor cantidad de matices posibles y reafirmar el hecho de nadie piensa igual.

Con ese fin nace lo que pasaremos a llamar “Críticas Cruzadas”. Como ha quedado patente en el párrafo anterior, los post que empiecen con esas palabras consistirán en una crítica que posteriormente será complementada con otro texto subjetivo de otro de los redactores de este bonito blog que llevamos con tanta ilusión. Ahí es donde te toca decidir a ti si quieres ver otro punto de vista o quedarte con lo que lees. En cualquier caso, entremos en el meollo de la cuestión y empecemos a hablar de ‘Elysium’.

Hace cuatro años una película golpeaba al mundo. ‘Distrito 9’ sorprendía a diestro y siniestro con un acercamiento y crítica brutal al Apartheid a través de una historia de ciencia ficción y cambiando a los afectados de este horrible caso de segregación racial por alienígenas. Por supuesto, esto ya era un gran punto de partida para que la película triunfase, pero el empujón final se lo dio una dirección casi perfecta (la perfección no existe, amigos).

El resultado fue, además de una expansión inmediata de popularidad, cuatro nominaciones a los premios Oscar a las categorías de Mejor película, guión adaptado, montaje, efectos visuales. Aunque la película se fue de vacío de la ceremonia de Los Angeles, ‘Distrito 9’ sirvió de escaparate para un cineastas que resultaba realmente prometedor. El director y guionista Neil Blomkamp.

Ahora, cuatro años después, gracias a la popularidad de su primera película, este joven sudafricano nos presentaba hace unas semanas ‘Elysium’. Con mucho más presupuesto y un elenco de actores comandado por Matt Damon y Jodie Foster, la película nos cuenta cómo los seres humanos se dividen en dos grupos: los ricos, que viven en la estación espacial Elysium, y todos los demás, que sobreviven como pueden en una Tierra devastada y superpoblada. La ministra Rhodes (Jodie Foster) promueve una rígida ley antimigración, cuyo objetivo es preservar el lujoso estilo de vida de los ciudadanos de la estación espacial. A pesar de ello, los habitantes de la Tierra harán todo lo posible por emigrar a Elysium.

Con el buen recuerdo de ‘Distrito 9’ y un argumento que, a priori, podría resultar llamativo e incendiario las expectativas estaban por las nubes. Desgraciadamente esto ha sido para mal ya que ‘Elysium’ resulta ser un entretenimiento de tarde aburrida que no ofrece más que dos horas de acción algo irregulares y que, al menos a un servidor, le ha dejado un amargo sabor de boca.

El primer problema que nos encontramos es el guion. Mientras que en la ópera prima del realizador la trama era el escenario ideal para hacer una dura crítica social a un sistema que había vulnerado los derechos humanos de las razas en Sudáfrica, en ‘Elysium’ la historia es solo el vehículo para que veamos explosiones y tiroteos a cámara lenta, desaprovechando una idea que podría haber resultado muy jugosa.

Nunca llegaremos a saber si esta decisión ha sido tomada por el propio Neil Blomkamp, o se ha visto influenciado por los productores de Hollywood. Lo que sí podemos decir sin miedo a equivocarnos es que con esa ideal inicial se podía haber creado una película mucho más dura, que reflejase esa brecha de desigualdad que vivimos actualmente, consecuencia de la crisis de 2008. Pero vamos a dejar de filosofar, porque aquí hemos venido a hablar de cine.

Como íbamos diciendo, además de no aprovechar esa premisa tan jugosa, el director decide crear una historia rutinaria vista miles de veces en la que un héroe improvisado es el único que puede salvar la humanidad, en este caso interpretado por Matt Damon, que aunque tiene tablas en el género de acción (no olvidemos que es el protagonista de la trilogía ‘Bourne’) parece haber puesto el piloto automático y no aporta nada al personaje.
Por otro lado, y ya que hemos empezado a hablar de los actores, el que destaca sobre todos en la función es el personaje interpretado por Sharlto Cooper (el protagonista de ‘Distrito 9’), hace de un mercenario despiadado bajo las órdenes de una solvente Jodie Foster. En los momentos en los que el agente Kruger aparece en la pantalla es cuando la película gana enteros y mejora.

Pero lo que termina resultando más decepcionante de la película es la dirección de Neil Blomkamp. En esta nueva película a pesar de haber contado con muchos más recursos parece que el realizador sudafricano no ha puesto demasiado interés a la película dejando un ritmo bastante trastabillado, entre otras cosas por el exceso del uso de la cámara lenta, constante durante todo el metraje lo que tiene como resultado que pierda todo el efecto de este recurso popularizado por el gran Sam Peckinpah.

En resumidas cuentas, estamos ante la decepción del verano. Es posible que ‘Elysium’ no resulte tan mala como a priori puede parecer tras leer la crítica, pero esto es resultado de tener unas expectativas tan altas ante una película. El mundo saturado de información en el que vivimos lo ha hecho así. Puede que ‘Elisyum’ te entretenga en sus dos horas de duración, pero el resultado final es mucho peor de lo que podía haber sido. Se podría resumir en una palabra: ¡BLUF!



Ahora solo os toca esperar a que mi compañero Iván os dé su opinión sobre 'Elysium'.