viernes, 13 de septiembre de 2013

Especial Dcode Fest: Reseña de Foals - Holy Fire.


Sin que sirva de precedente, antes de entrar en materia esta vez, me gustaría resaltar que cuando me aventuré en el mundo de la crítica, lo hice pensando en música. Y lo hice sobre todo pensando en grupos como éste. Suelo ser bastante selecto a la hora de consumir cualquier tipo de producto cultural y éste es uno de mis favoritos. Y nada me excitaba más que la idea de acudir a un festival para poder contarle al mundo después lo maravilloso, potente o bonito que suena aquel grupo que debería concer y maravillar a más gente.


Ahora viajamos a 2008. España gana su primera Eurocopa y la escena musical británica volvía a estar de moda merced a la aparición de jóvenes bandas como Klaxons o los que hoy nos ocupan, Foals. Era la época, también, de las nuevas series adolescentes. Esa excitante apología de la adolescencia, las drogas y la decadencia que era Skins, o Misfits. Cuesta reconocer a esos gamberros británicos, que tocaban en fiestas caseras, en su nuevo traje de etiqueta de 2013.

¿Y quienes eran Foals? Tras firmar el EP Hummer en 2007 y inflarse de hype con sus apariciones en Skins, lanzaban su primer largo, Antidotes, un año después, un trabajo desenfrenado, sudoroso y alegre, que empezaba a marcar las que a la postre serían sus mayores señas de identidad: una línea de bajo y una batería potentes sobre las que flotaban unas guitarras que creaban estructuras practicamente techno a base de staccatos. Aparecían, además, acompañadas de instrumentos de viento, algo exclusivo de su primer trabajo.

Eran los Foals de las fiestas caseras.


La llegada de Total Life Forever, en 2010, serviría para dar un giro a esas señas de identidad. Sería un paso al frente basado en la contención. Desde el primer minuto hasta el último, los británicos lucían ese sonido reconocible de manera reposada y reflexionada. Hasta en Pitchfork, nunca muy amigos de las bandas británicas "made in NME", reconocían el esfuerzo de su nuevo trabajo (no sé si estoy loco, pero juraría que hace unos meses la nota que lucía era un 6,9 y no el 7,6 que tiene ahora, ¿revisión?).

Y en ésas estabamos cuando llegó, en Noviembre del pasado año, 'Inhaler', primer single del trabajo que se estrenaría este año, Holy Fire. Y todo saltaba pior los aires. Recuerdo perfectamente la noticia que leía en Indiespot. Con cierto miedo,  referenciaban a grupos como Soundgarden para explicar el repentino sonido contundente del primer single.

Y llegó Febrero y con él, las flores. Y Holy Fire. Pasa que Holy Fire, como Total Live Forever, gana con las escuchas. No es tan directo como lo era Antidotes. Por eso no es tan raro reseñarlo ahora (de verdad que no). Suena por momentos contundente, trotón, contenido y desatado.



Y vuelvo a 'Inhaler'. Con 'Inhaler', segundo tema del LP, pasa un poco como con 'What Remains' en su momento. Foals no había hecho nada parecido hasta ese instante. No hablo de percusiones agresivas y sí, nos podíamos encontrar ritmos infecciosos y trotones antes. Pero no conocíamos hasta ahora un crescendo de Foals sin apoyarse en staccatos. Ni un estallido total, con Philipakkis desgañitándose al grito de "Space". Y eso es 'Inhaler'. Nos enfrentamos a un estribillo en el que Yannis parece liberar toda la rabia que se reservaba en ese grito contenido (“I’m the fury in your head”) que es 'Spanish Sahara'.

De repente, esas señas de identidad parecían desaparecer, destrozarse a cada riff y a cada golpe de baqueta. Pero la identidad quedaba intacta. Es curioso. Curioso y sano.

Como disco, Holy Fire es quizás un compendio de todos sus anteriores trabajos, siempre llevado más allá. Tiene momentos de contención al estilo TLF en la sobresaliente 'Late Night', en 'Moon' o en 'Stepson'; tiene momentos más funky (como se hartaron de repetir antes de estrenar el disco) en 'My Number', un claro guiño a sus primero trabajos, como reconocían en su entrevista a Mondosonoro "nos dimos cuenta de que todavía podemos escribir hits"; y, por supuesto, tiene momentos contundentes como son la ya a estas alturas citadísma 'Inhaler' o la potente 'Providence'. En otros temas como 'Milk & Black Spiders', directamente recogen todo lo anterior y lo sueltan en forma de crescendo en lo que es, probablemente, su tema más completo hasta la fecha ('Spanish Sahara' mediante).


El resultado es un trabajo potente, que atraviesa varios momentos durante sus  49 minutos y que deja un sabor agridulce por un final demasiado "en valle" primero con 'Stepson' y después con 'Moon'. Pero el error no radica directamente en su final, si no más en la selección del tracklist. Leía en Rolling Stone (la compré, soy joven e ingenuo) que Foals aún no habían sida capaz de firmar un disco redondo y, mas allá de lo de acuerdo que se pueda estar con esa afirmación, sí es cierto que Total Life Forever, al menos a título personal, dejaba mayor sensación de "redondez", quizás sea por mi espíritu proclamativo de un LP que pasó demasiado (inmerecidamente) desapercibido.



Y ahora viene cuando la matan. ¿Cómo remato la crítica? ¿Pongo nota? No soy muy simpatizante de calificar un trabajo de esta forma, aunque sí reconozco que es un sistema bastante orientativo. ¿La marco con BNM, a lo Pitchfork? ¿La redondeo con un "Te gustará si te gustan", a lo Jenesaispop?

Difícil. Pero vosotros mismos podréis evaluar todo lo que hoy os he contado, porque Foals estarán en España en las próxima fechas:
- Festival Dcode, 14 de Septiembre. Actuarán a las 21.10 en el escenario Heineken.
- Sala Apolo de Barcelona, 27 de Octubre, con Everything Everything.

Mientras, yo buscaré una forma coqueta de acabar mis críticas.

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